Regularmente es necesario adelantarse a los errores que el usuario puede cometer en el uso de una interfaz, desgraciadamente en muchos sitios no se utilizan las tecnologías adecuadas, ni se hace una definición adecuada de las diferentes tipologías de errores a las que un usuario puede enfrentarse.
Una de las mayores frustraciones que un usuario puede llegar a tener en el uso de una interfaz, es que ésta, no esté correctamente preparada para tolerar los errores más comunes que un usuario pueda cometer en diferentes escenarios. Solo hay que darse una vuelta por la red y ver las diferentes respuestas que dan algunos sistemas ante diferentes situaciones en las que un usuario comete un error de forma involuntaria.
Una correcta gestión de los errores no suele ser una de las grandes prioridades en el desarrollo de un producto, ya que en la mayoría de las ocasiones se da prioridad a otros conceptos, llevando a los errores a posiciones de menor importancia.
Entonces, son los equipos de desarrollo los que definen los posibles errores y los mensajes que obtiene el usuario. GRAN ERROR. Este trabajo es tarea del Analista. Los desarrolladores deben desarrollar en base a las especificaciones dadas por ellos.
Estas son algunas pautas básicas a tener en cuenta y que pueden ayudar a prevenir y gestionar los errores de forma adecuada:
Tipificar los errores o mensajes creando grupos lógicos: Si identificamos varios tipos errores o mensajes que pueden considerarse similares, tipificarlos o agruparlos es una buena manera de dar consistencia y orientar al usuario cuando éstos se producen.
Prevenir el error antes de que se produzca: Identificar todas aquellas situaciones en las que un usuario podría cometer un error y adecuar el diseño para que éste no se produzca.
Crear ayudas contextuales: Donde no sea posible prevenir un error, debe existir una ayuda o instrucción contextual que aclare cómo se ha de realizar la acción.
Contextualizar el mensaje de error: Los mensajes de error, cuando se produzcan, deben ser sensibles al contexto en el que el usuario se encuentre en ese momento, huyendo de mensajes genéricos. Cuanto más concreto, mejor.
Redactar el mensaje de error de forma adecuada: Utilizar un lenguaje directo, cercano y comprensible, huyendo de los mensajes abstractos o técnicos.
Ofrecer alternativas cuando el error se produce: Si el error llega a producirse no hay que limitarse a dar un buen mensaje de error contextualizado, sino que también hay que ofrecer alternativas funcionales al usuario para que continúe en su tarea y encuentre lo que busca.
La correcta gestión de éstos errores es una de las claves para que los usuarios utilicen un sistema de forma eficiente y no abandonen una tarea por no tener alternativas o ayudas que le faciliten conseguir su objetivo.





